Formas de vida.

(Comentarios relativos y vulgarios sobre cosas parecidas a las que cuenta G. Agamben.)

Una utópica "existencia" es -donde las haya- la de los "átomos"/vacíos/etc. que componen y atraviesan incesantemente nuestros cuerpos: ¡pretenden todos ellos, juntos, ser "felices"! ¿Cómo se habrá llegado a este increíble suceso? (¿Cómo? ¿Si ni siquiera son siempre los mismos átomos o moléculas...? (¿Quizá es por eso, porque no son siempre "lo/s mismo/s", en último término?)) :)

Digamos que quizás se debe a una larga historia "biológica" en nuestro planeta: "especies" y "especies" anteriores a la nuestra, repitiendo los esquemas de "¡ay, quiero "vivir" a toda costa". Estructurillas procreadoras anhelantes. Animalicos...

¿Qué es vivir? ¿Una forma de relacionarse la "materia" con la "materia", con cierta complejidad, en alguna forma "superior" a la de las meras escalas de "caos inferiores"? ¿Sólo posible en determinados lugares del universo con determinadas condiciones de "baja energía"... etc. ?

Y hete aquí que entramos los humanos tras unos cuantos miles de millones de "años" y nos atrevemos a pensar lo siguiente, cual dioses (por ejemplo cuando vemos una colmena de abejas, un atajo de bacterias o células, o una bandada de chillonas golondrinas de mar pescando...): " ¡¡¡cómo es posible tanta estupidez, tanto afanarse inconscientemente por el mero mantenerse "vivos" !!! "

Y ellos, con su mera existencia a menudo digo yo que ya estarán contestando a la pregunta, con otra: ¿pero qué dices? El bobo eres tú. ¿Acaso un cacho de "vacío" o un rayo de luz se pregunta por su ser? ¿Acaso se lamenta? ¡Imbécil: has perdido la facultad más básica del universo: no preguntarse o cuestionar estupideces! ¡no mezcles tu "ciencia", pardillo, con tu divina animalidad!

Como seres vivos, aquella inutilidad es comprensible, para algo somos también "ellos". Y lo seremos pese a que la cultura o nuestras circunstancias se encarguen muy a menudo de convertirnos o de parirnos como pobres, locos, mierdas... etc. Comprendemos que con ese afanarse locamente por lo que normalmente se considera una vida cuerda vienen para los más suertudos algunas satisfacciones inmediatas y otros prodigiosos círculos viciosos: gustos (sentidos varios), en algunos casos evoluciones -a menudo desaprovechadas- en las capacidades de uno (comprensión, ejecución de tareas...), otras veces el indispensable sentido del sexo (el sexo sentido), a veces incluso la crianza de unos hijos o ahijados...

Habrá un sentido en que resulte que los menos locos entre los seres humanos son los locos y los niños. ¿No hay que estar muy loco para vivir y vivir día tras día sin más? ¿No son los días demasiado largos y demasiado tontos? Cuando imagino a los más locos me pongo a pensar en los políticos: figurantes ignorantes, de una obra de teatro que creen demasiado real, jugando a veces a pistoleros, a "los que están arriba y pueden hacer lo que quieren"... y otras veces a meros opositores. Pero en realidad no llegan ni a locos, son simplemente actores de ese juego de rol y que quizá nunca "se salieron", como tantos "profesionales". La civilización es un enorme juego de rol, ya sabíamos, enormes bandadas de estúpidos dando vueltas estúpidamente a las mismas ciudades del consumo -recordemos que la vida parece tonta a veces-, tontos y más tontos que pacemos el pienso y elegimos más o menos al son de lo que nos cantan, nos vamos metiendo por las rendijas que nos dejan y acomodando nuestro pensamiento a lo que realmente se puede. Sociedades-rol pobladas de esferas de disfrute más o menos estancas, y donde además hay mil planos, que no hay que dejarse engañar ante tanto personajillo, claro.

Y todos los locos y los niños se supone que no se preocupan por la felicidad, al menos que yo recuerde -como ex-niño-, aunque desafortunadamente aún no me veo del todo como loco -pues aún me preocupa aún de vez en cuando mi vida y mis ex-sueños -.

Un niño parece que simplemente es, tiene toda la potencia en sí, desde luego, y quizá eso es lo que le da la fuerza para soportar las condiciones más extremas de esclavitud con una inocente sonrisa en la boca. Un loco... ¿ya no es?

Pero nuestro mundo a veces parece hecho por los adultos: seres preocupados por la impotencia que da a veces la consciencia de ser "un adulto", un infeliz, un ya-no-niño, un idiota que debe montarse y esperar espectáculos que le tengan atado a una cosa que en realidad muchas veces no quiere del todo: vivir. Máxima y terrorífica, dramática "inteligencia" de eso que decimos ser un humano adulto, esa capacidad. ¿En realidad está compartida por todos los animales y es condición para que por ejemplo queramos criar crías? Digamos que no creo que sea biológicamente lo único, pero alguien lo podría pensar así.

El mundo parece inevitablemente destinado a ser configurado "políticamente" por esta última raza de desposeídos con muchas posesiones y eternamente insatisfechos, los adultos, eternos frustrados moviéndose de aquí allá, intentando no perder los últimos retazos de niñería mientras en realidad hacen todo por perderla (si es que antropológicamente podemos universalizar desde aquí, desde nuestra no-humilde posición de occidentales que ya "hemos" "desterritorializado" todo el planeta con el oro negro y nuestro muy oscurantista afán "occidental".).

Desde siempre ha habido impulsos momentáneos para no dejar gobernar más a los adultos. ¿Será posible tal inversión? No hay nada que perder, la vida está para gastarla y ni nuestra "inteligencia" ni nuestra especie de todas maneras serán "eternas" -y da lo mismo tal cosa: no tiene sentido-, así que por qué no, podríamos buscar esa inversión, ya que no hay nada más decadente que la mayoría de los adultos que
nos gobiernan, sea bien desde detrás del escenario: aguerridas multinacionales guerreras, etc. o bien sea -supuestamente- desde la falsificación "espectacular": políticos subnormales.
O que "no nos gobiernan", y sólo dan (damos) a los botones inconscientes que nuestros verdaderos y estúpidos gobernantes nos ponen delante cual zanahorias.
Hablar de formas de vida (formas de felicidad, felicidad) frente a mera vida, nuda vida (como hace o hizo un divo de las sólo-letras como Agamben) ¿es entonces una forma de hacer metafísica con el hecho biológico de la "maduración"?

¿Hacerlo es rechazar nuestro mundo configurado por los necesariamente cínicos y despilfarradores adultos y por la "frustración inteligente"?

¿Las recodificaciones -en el espectáculo (políticos, trabajadores...)- de las formas de vida verdaderamente felices, creadoras, están ahora mutando, se supone, y se conforman en formas de vida realizantes y felices, al menos en las altas esferas, o eso dicen? Política y empresa unidas, felicidad y capitalismo. Por ahí arriba, los que tienen algo de dinero y poder, los que juegan al capitalismo... parece que piensan en el sentido de la definición de Agamben: pensamiento como pegamento que da consistencia, posibilidad, a las formas de vida, frente a la nuda vida.

Los de abajo soportamos la infelicidad del mutismo y la precariedad, pero por ahí arriba no valen las distinciones. Por abajo ocurre que aquellas formas de vida, el principio de felicidad, pasadas por la batidora del poder + medio kilo de realidad, se congelan en formas de sobrevivir, estados semicomatosos a veces aterrorizados por el fantasma de la vida biológica orgánica y/o el látigo del poder: terrorismo secretamente secretado por los poros del capitalismo totalitario, precariedad, hambre, desterritorialización infinita, sometimiento esclavo.

A un niño nunca se le ocurriría distinguir vida de vida feliz, esto es, la nuda vida de las formas de vida que requieren ser ligadas, pegadas, con esa tan altisonante palabra y ejecución: pensamiento. ¿Cómo eliminamos del planeta la posibilidad de separarlo? ¿Cómo eliminar esa faceta del ser adulto? ¿Alguna especie de la tierra lo ha conseguido o lo necesitó antes?

Nuestro problema es la sacralización de un fantasma: la vida biológica. La nuestra, la de cada uno, que a veces parece algo a respetar, antes que cualquier forma de vida y claro, a costa de la felicidad, lo primero es la mera supervivencia. Por eso, sólo siendo irrespetuosos ante la mera vida, sólo siendo políticamente incorrectos, aunque claro, de una forma cómoda, eso sí, no necesariamente espectaculista (como la de esos otros "locos ignorantes", Hitler y secuaces (émulos de nuestros políticos actuales en el manejo de lo que son ya genocidios globales que superarán seguramente por todos lados a los de la Alemania nazi)) podremos divertirnos y pensar o divertirnos pensando -y por tanto no necesariamente matando-, por ello, Agamben, aunque "sólo" sea un parcial intelectual "de letras", tiene textos divertidos, hacen tilín, que para eso sirven los profesionales de la lectura: para sacar a la gente de sus casillas. Ay, pero pobres de nosotros, que una vez fuera de nuestras casillas pero sin ser catedráticos de algo... je, pobres, la que nos espera...

Los "intelectuales" se supone que no sirven para hacer más espectáculo sin más, o no deberían, pero ya que lo que guía es el disfrute al leer incluso "ensayos" preguntémonos: ¿dónde estaba escrito que de lo que se trataba era de disfrutar? ¿El qué significa disfrutar está claro que depende de cada cual? ¿Y dónde pone que todo disfrute individual proporcionado por letras nos lleve a donde se quería? ¿Cómo se combinan? ¿Son vivibles, combinables, de una forma no aristocrática estos disfrutes?

Sobre el por qué o los nuevos porqués de que los pobres voten a veces a "la derecha"

Cuando te haces mayor, al menos en mi caso, aquellas cosas "incomprensibles" de antes se convierten por arte de magia en algo natural (como la vida misma, ahora entiendo eso de "natural como la vida misma").

Una de esas cosas es la de qué pensamos nosotros los + o - pobres, los pensamientos que surgen dentro de nuestra masa -a veces clarividentes-, que mucha gente metería simplistamente dentro de las diversas categorías al tuntún: "pensamiento de la derecha/izquierda...".

Hay un caso que a cualquiera se le ocurre de aquello de los pobres y la derecha, el de la inmigración. Alguna gente ha percibido y pensado simple y conjuntamente las siguientes cosas:
A más demanda de casas y trabajo más caros tales "bienes". Para algo vivimos en un "capitalismo" tan intocable.
En partes de "la izquierda" se llega a hablar de papeles para todos, esto es, que los inmigrantes que se jugaron la vida y/o sus ahorros para venir a este mundo de despilfarro multinazionalista tengan la posibilidad de cierto bienestar que se supone que los demás ya tienen, lo que supone percibir que quizás con las medidas de esa "izquierda" venga más y más gente a competir y para repartir lo que se percibe como que "ya no hay" o que nunca ha habido (como es el caso del estado del bienestar en este cutre país llamado España, algo que nunca ha existido).
Por tanto, en este mero ejemplo de "juntar" pensamientos y percepciones, ya es lógico que se vote a lo que se llama la derecha. Parece fácil y habrá que apechugar con ello. Miles de millones de personas en este planeta desean sin duda tener algo sustancioso que llevarse a la boca todos los días varias veces, y por tanto una parte de ellos desea venirse aquí, donde están los centros de distribución, consumo, administración, etc., y a poder ser venir con sus familias y amigos. A cualquiera se le puede ocurrir, y piensa que de hecho materialmente, aquí, tantos miles de millones de personas no caben, y por cierto, ya puestos, es a "lo que se debería" llegar (si no se piensa o añade nada más).

Con nuestras interesadas ciencias económicas mentirosas y tramposas desde hace tiempo que se fueron a predicar nuestros profetas encorbatados, hacia muchos países, a menudo para hacer un poco más difícil a las poblaciones el auto-organizarse para siquiera comer (apertura de mercados... monocultivos... capitalismo repentino...).

¿Y qué de los demás pensamientos-creencias?

Otra cosa que agobia es el patente no hacer caso a la palabra "masa" en eso de la "sociedad de masas". Nos hemos criado como se cría a las gallinas en una fábrica, vidas que cuanto más adulto te haces más te das cuenta de que no merecen la pena ser vividas (las nuestras propias con los hábitos, lugares, etc., en los que te encuentras como "lo único que sabes"). Te haces mayor y los requerimientos son mayores, no quieres gallineros por ejemplo, quieres tener voz, importar en un mundo que en general ya está delineado, con lo difícil que es importar algo en este mundo de guerra civil constante... Y eso aparte del problema que en cualquier civilización supone hacerse mayor en nuestra especie: necesitas tu sitio (y no vale con una burbuja en la habitación hasta que no se nos implante algo que nos haga más robotitos y menos animales). A nadie le resulta cómodo, parece, mezclar el pensamiento de que somos una especie de plaga, con todo lo demás: los humanísimos humanistas generalmente no hacen caso de lo más fácil de pensar para todos, de las obviedades que a cualquiera se nos ocurren, como las cuestiones del número y la biología. Tampoco la metafísica del politiquerismo o de la filosofía nos permite señalar las patentes reglas "animales" que guían cualquier pensamiento y acción: salir guapo en la foto metafísica, incluso competir por la comida y las parejas... etc. Y cuando te das cuenta qué cerca está esa "biología" y cuánto se impone tal cosa inconscientemente (tanto que a veces mejor sería sustituir casi completamente los pretendidos conceptos por cosas brutales como "tú lo que quieres es..."...), resulta que gran parte de los antiguos respetos se derrumban.

De mezclar todo esto y quizá alguna cosa más resulta una percepción diferente, aunque no sea totalmente de simpatía/apoyo, de el anterior hecho: que los pobres voten a lo que llamamos "la derecha".