
(Nota: ese es el título de un pequeño texto de Bruno Latour: nunca hemos sido modernos ("nsm" para nosotros). En ese texto se solucionan o aclaran rápidamente muchos problemas, con una "claridad" que podríais necesitar a la hora de perder el tiempo interesándoos por la inmensidad de los escritos "ensayísticos" (sociología, filosofía, etc.), y para siquiera empezar a pensar de forma general y a la vez práctica "la propia materia" (procesos, engranajes...) de la que están hechas "las sociedades". )
Hace unos siglos científicos como Boyle, que aparece en nsm, dijeron cosas tan claras como que ellos sólo eran representantes de las cosas mudas, que la muda naturaleza y sus fenómenos y objetos hablaban gracias a su mediación, que su papel era el de meros mediadores. El esquema es claro y fructífero, así como un político supuestamente se abandona en manos de la multitud representada para ser su mero portavoz, sin demasiados intereses (lo contrario a lo normalmente ocurre), los objetos testifican con todo el derecho del mundo entre las cuatro paredes del laboratorio y con la ayuda de gente que puede dedicarse a hacer hablar a esa pobre mudita que es la naturaleza, con procedimientos y materiales variados. Esquema también demasiado simple si nos pretendemos filósofos-científicos hasta las últimas consecuencias y queremos conceptualizar todo lo que verdaderamente se pone en juego, sobre todo a estas alturas, en nuestras sociedades hiperpobladas de híbridos natural-culturales. Esos intereses, en el caso de los representantes de los objetos, también existen: desde la observación más chabacana y principiante de que ahora la mayor parte de "la ciencia" en el país donde más hay de esto (EEUU) depende del dinero privado, hasta cualquier observación más profunda sobre lo que significa un concepto ampliado de "intereses" en relación a que "la ciencia es la política por otros medios".
Lo que Latour llama la constitución moderna necesita para funcionar de unos mediadores de laboratorio que hablen por los objetos, un trabajo de mediación. Este trabajo, para ser moderno a la antigua usanza, ha de ser purificado inmediatamente, para pasar así a hacer proliferar más tipos de mediaciones y más procesos de purificación que nos den más purísimas leyes del universo y demás herramientas teórico-técnicas. Estas dos cosas se traslucen en nuestro lenguaje en lo siguiente: hay dos polos, la naturaleza y la cultura, completamente separados. Cuando mediamos en el laboratorio extraemos propiedades de la naturaleza y nos queremos olvidar de todas nuestras concepciones culturales. Sin embargo, cuando estamos metidos en cultura, política, etc., nos pretendemos olvidar de todos los representados mudos, los que no sean sujetos humanos, y pasar a reunirnos, con copa y puro si hace falta, con los nuestros: partidos políticos, etc. para representar a "los votantes", "los parados", etc. etc.
Entre medias de todo ello está la realidad de los procesos que involucran y mezclan a humanos y no-humanos, traducen intereses, experiencias, conocimientos... pues nunca hemos abandonado lo que en nsm se dice la "vieja matriz antropológica": no hubo jamás nada más que naturaleza/cultura juntas, de lo cual cada vez más encontraréis una muestra no sólo en los libros de antropología, sino en los periódicos: miles de híbridos de naturaleza y cultura/política son puestos a hablar. Por mucho que nos enfoquemos en los "antiguos" experimentos simples, caracteres simples de la naturaleza, reproducibles o estudiables casi en cualquier sitio y con cualquier cosa... siempre hay que hablar de lo que ocurre para que esa realidad exista y para ponerla en juego. Sólo existen esas trascendencias del "tomar apuntes" de algo sucedido, aunque sea simple, generalizar gracias a la simplicidad... tomar nota de los procesos y mezclas, de las inscripciones y traducciones que nos permite realizar nuestra experiencia anterior o nuestros aparatos y riquezas acumuladas para conseguir "hacer hablar a las cosas". Siempre se trata de "colectivos" de humanos y no-humanos, siempre se hace natural-culturalmente, sin separar ambos polos realmente. Así es la realidad y así se la hemos contado, pese a que la separación trascendental en los dos polos fue condición para la actual proliferación de híbridos natural-culturales (proliferación obviamente "peligrosa" si no extendemos la democracia con el conocimiento de los procesos reales, y proliferación "políticamente significativa"; Latour hablará al final del libro de la democracia de las cosas).
No vale decir que la intuición de la realidad a la vieja usanza es tan básica como que obviamente cuando nos morimos sigue habiendo cosas, naturaleza, y por tanto la creencia está plenamente justificada. Sí, pero debe haber más humanos-natural-culturales para seguir hablando y mezclándose (co-evolucionando) con ella. No se trata de creer o no creer en "la realidad", por supuesto, sino de conseguir los instrumentos conceptuales que hacen falta, filosófico-políticamente hablando, para aclararse con lo que siempre pasó y pasa, y para "progresar" en cierta manera en nuestra comprensión y estudio de la materia de las sociedades.
Cuando hacemos entrar en sociedad a lo que verdaderamente son híbridos natural-culturales, a nuestras teorías, nuevos aparatos, etc... estamos cambiando el contexto, co-evolucionamos con la sociedad co-fabricando la materia de la que está hecha en tanto tal. Imaginando cómo ven el mundo aquellos mudos objetos, representándolos, materializamos otros devenires que no sabemos adónde llevarán mientras reprimimos el trabajo de mediación con el cual conseguimos todo ello, y todo para seguir purificando y purificando sin cesar más y más trabajos de mediación, dando lugar a más y más híbridos.
No es que el mundo deba exactamente "parar", se trata de que el oficio de la humanidad siempre fue también el pensar, y nunca ha habido condiciones más idóneas para ello ante la actual monstruosa proliferación de híbridos.
Vivimos en redes inseparables de colectivos de humanos y no-humanos y queda todo el trabajo por hacer para hablar de ellos.*
* Por hablar de algo relacionado con lo que nos las hemos tenido que ver (y por ser algo optimistas), nos puede despejar el panorama un sencillo avance en fundamentos de la matemática. Hay una estructura básica y fundamental que aparece por doquier en matemáticas y que nos plasma/cambia en cierto modo una "otra" visión fundamental -más "en red"- de las mismas. Ésta depende de cambiar nuestro chip hacia ver que lo fundamental, lo que da cuerpo a los seres matemáticos que conocemos son las relaciones, las "flechas" ("morfismos" es el nombre usual y conocido para las simples relaciones generalizadas en este contexto más conceptual, y es usado fructíferamente como ladrillo básico en nuestras construcciones matemáticas, matemático-conceptuales, o incluso filosófico-matemáticas (Badiou)). En el enlace que acabo de poner comencé/amos hace tiempo -sin continuarlo- una plasmación internetera de los comienzos de este ligero pero no baladí cambio conceptual. Allí hay más pistas.

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